Hoy día es lo más normal del mundo hablar de carrileros, volantes de ida y vuelta y del jugador plurifuncional, presentes en casi todos los equipos del orbe. Los medios masivos lo mencionan hasta el hartazgo como si estas características fueran parte del futbolista desde que nació el deporte más popular del planeta. Sin embargo no es así.

El equipo en el que todos atacan y todos defienden no existía en el Mundial de 1970, y muestra de ello fue el llamado Juego del Siglo entre Alemania Federal e Italia, en Semifinales.

En aquel ya lejano entonces el defensa era eso un defensa y el delantero pues un delantero dedicado a meter goles. El atacante no tenía la obligación de defender ni mucho menos tenia esa vocación, y el defensa solía ser un petardo a la hora de querer hacer un disparo a porteria contraria, aunque resaltaba eso si el no dejar jugar al contrario y en reventar todos los balones.

Tal vez por esto lucían hombres como Pelé, cuya habilidad contrastaba con la fortaleza pero poca agilidad de los defensores centrales. A Brasil le dio tiempo de capitalizar por tercera vez en una Copa del Mundo el viejo estilo de jugar futbol, pero en Amsterdam, desde 1965, venía gestandose el cambio.

Ahí un joven entrenador de nombre Rinus Michels estaba transformando al Ajax de ser un equipo al borde del descenso a convertirse en una academia del futbol moderno.

Conel Ajax y aún con el Barcelona, Michels gestó y experimentó con su revolucionario concepto del Total Voetbol , pero fue con la selección de Holanda con la que sorprendió al mundo.