No hay otro camino para la madurez que aprender a soportar los golpes de la vida.

William Shakespeare.

 

Antiguo consejo Chino

Había una vez un campesino chino, pobre pero sabio, que trabajaba su tierra duramente con su hijo.

Un día el hijo le dijo:

-¡Padre, que desgracia! Se nos ha ido el caballo.

-¿Por qué le llamas desgracia?- respondió el padre. Veremos lo que trae el tiempo…

A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.

-¡Padre, que suerte!- exclamo esta vez el muchacho.

Nuestro caballo ha triado otro caballo.

-¿Por qué le llamas suerte?- repuso el padre. Veamos que nos trae el tiempo.

En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo.

El muchacho se quebró una pierna.

-¡Padre que desgracia!- exclamo ahora el muchacho. ¡Me he quebrado la pierna!

Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:

¿Por qué le llamas desgracia? ¡Veamos lo que trae el tiempo!

El muchacho no se convencía de la respuesta sino que gimoteaba en su cama. Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra.

Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.

 

Anónimo

 

Reflexiona y contesta, ¿Cuál sería la moraleja para esta historia?