A VECES CORREMOS PARA ESTAR EN FORMA, PARA ESTAR MÁS BUENOS O MÁS FLACOS.

OTRA VECES CORREMOS PARA ESCAPAR DE LA RUTINA, DEL STRESS O DEL ABURRIMIENTO.

CORREMOS PARA TOMARNOS UN TIEMPO CON NOSOTROS MISMOS. CORREMOS PARA PENSAR.

CORREMOS PARA NO PENSAR. CORREMOS PARA SENTIR EL VIENTO EN LA CARA,

PARA SENTIR ESA GOTA QUE NACE EN LA NUCA O ESA QUE CAE POR LA MEJILLA.

CORREMOS PARA DEJARLO TODO. CORREMOS PARA ALCANZAR LO QUE VIENE.

CORREMOS.

CORREMOS DESAFIANDO EL VIENTO, LA LLUVIA, EL SOL, EL CALOR, NO IMPORTA NADA, SOLO CORRER.

CORREMOS AUNQUE EL CUERPO DIGA BASTA, CORREMOS HASTA QUE YA NO ESCUCHAMOS NADA NI A NADIE,

SÓLO A NOSOTROS MISMOS. CORREMOS HASTA QUE DUELE.

CORREMOS PARA DEMOSTRARLE AL MUNDO LO QUE QUEREMOS SER.

CORREMOS PARA ENTENDER LO QUE QUEREMOS SER.

CORREMOS POCO AL PRINCIPIO, Y LUEGO CORREMOS MÁS.

CORREMOS SIEMPRE CON UN OBJETIVO EN MENTE, PERO NO UNA META, PORQUE LA META YA LA CUMPLIMOS.

ERA CORRER.