De niña, chocaba con los postes en la calle ante el temor de levantar la cara y enfrentarse a la mirada de la gente. Sin embargo, esa pequeña se transformaba en cuanto se subía a la bicicleta para vencer a cada uno de sus oponentes, aunque fueran hombres.

“Era muy calladita, muy seria, como a los 10 años chocaba con los postes porque caminaba agachada. Le decía: ‘levanta la cabeza’, y me contestaba: ´me da pena que me vean’. Fue una niña muy tranquila, estudiosa y respetuosa; quería mucho a sus amigos y siempre se llevó bien con todo el mundo”, cuenta su mamá María Teresa Reyes. Su pasión por el ciclismo nació al ver a sus hermanos competir en las carreras infantiles, y desde temprana edad decidió que ese sería su deporte, y sin saberlo, su forma de vida.

 

Le pregunto a su papá si le sobraba una bicicleta, y así empezó, hasta que llegó el momento en que le prohibieron correr con los hombres, porque les ganaba y eso provocaba conflictos. Nancy se transformaba en la bicicleta. A sus 15 años fue al Panamericano de Cuba, donde gano su primera medalla de plata, desde entonces se dedicó de tiempo completo a la bicicleta. El camino de Nancy no fue fácil. La subcampeona mundial en la prueba de 500 metros contrarreloj de Dinamarca 2002 y Stuttgart 2003, se había enfrentado a una serie de obstáculos en su vida deportiva, que en ocasiones le hicieron pensar en abandonarlo todo.

En 1996 fue la abanderada de la delegación mexicana en los Juegos Olímpicos de Atlanta, lo que más que un orgullo representó una gran presión, que no pudo controlar y derivó en una actuación decepcionante en la justa del Centenario.

Nancy Contreras fue Premio Nacional del Deporte en 2001, tuvo la capacidad de reconocer que en ese año ya no era la joven que lo único que reflejaba era inseguridad. “La Nancy de aquel entonces era insegura, me hacía menos ante los demás, era completamente diferente. Logre un cambio de 180 grados que me gusta. La psicóloga y la lectura me ayudaron a creer en mi misma”.

Ese trabajo en psicología deportiva inyecto a Nancy energía, deseos que la llevaron a triunfos y no dar paso a segundos lugares. Nancy se convirtió en la primera mexicana en conquistar una presea aurea en un Campeonato del Mundo en Amberes, Bélgica, en el 2001. En el año de 2002 al volver a México después de haber ganado la plata en Copenhague, expreso: “Cuando me baje de la bicicleta y supe que era segunda, me puse muy triste. Después de haber probado el oro, la plata no sabe igual”.