Hace algunos meses, terminó el campeonato mundial de futbol, y pues la gran mayoría de nosotros vimos buenos, regulares y malísimos partidos, cuantos de nosotros los mexicanos cuando jugaba nuestra selección  estábamos diciendo, esta vez sí la van hacer, todo es cuestión de querer y de echarle ganas. Qué lejos están estas dos palabras de nuestra realidad. ¡ÉCHALE GANAS! Nada más mexicano que estas dos palabras, ¿Cuántas veces he escuchado decirlas?, sobre todo uno o dos días antes de una carrera oficial que se tiene programada, familiares y amigos, gente cercana a nosotros, nos tratan de dar ánimos con estas dos palabras mágicas. Me parece estar escuchando a la gente a la orilla de las carreras, con sus gritos impulsando a los corredores participantes “vamos, vamos” “ya falta poco, échale ganas”  o bien “échale galleta”.  Palabras y más palabras motivadoras en voz de la gente, animando a los atletas para que alcancemos la victoria.

Sin embargo, nosotros los que nos dedicamos a las carreras de fondo (medio maratón y maratón), y sobre todo cuando ya hemos tenido unas experiencias anteriores, sabemos muy bien que no solo con las ganas lograremos nuestros objetivos. Qué bueno fuera que con solo “echarle ganas” alcanzáramos el triunfo. La historia del deporte en México, está llena de fracasos por pensar que con “echarle ganas” sería suficiente para llegar en primer lugar. Los éxitos en el deporte, como en la vida están precedidos de una buena carga de trabajo, preparación, entrenamiento y confianza en uno mismo. Esto es incuestionablemente necesario para nosotros los corredores, cuantas veces, no nos hemos cuestionado ¿correr o no correr?  Cuántas veces hemos sostenido una lucha interna para poder abandonar una reunión entre “cuates” por tener que ir a entrenar, ya sea ese día o al siguiente, cuantas veces no hemos dejado el tibio lecho para ir a entrenar, muy a pesar del disgusto propio y de la pareja (para los que tienen y emiten este tipo de comentarios).

Solo así, entremezclando el “échale ganas, compadre” y el “échale galleta” con la sólida y racional voluntad de entrenar y practicar día a día lo que nos gusta hacer, llámese como se llame, es posible llegar a triunfar y con el triunfo ser mejores, satisfechos y sin cruda moral.

Seamos hombres y mujeres, con voluntad para escaparse y correr, aún a pesar de las críticas de los necios que no se han dado cuenta que las ciudades, municipios, pueblos poco a poco socavan nuestros ímpetus y debilitan nuestra voluntad. Por eso, junto al “échale ganas” para tu próxima carrera de 5k, 10k, 21k, o la maratón y en cualquier actividad que realices, debemos llevar un bagaje de preparación y de esa forma hemos de lograr nuestras metas.