Ser un país ganador no es cuestión de días, ni de años. Se trata de historia, de décadas y siglos de lucha, de entrega, de pasión. Y en este canal Alemania es uno de los grandes líderes. No es casualidad que los alemanes sean protagonistas en “n” cantidad de disciplinas del deporte. A través del tiempo, ha habido un gran número de deportistas que han escrito sus nombres en los libros de  historia deportiva.

 

La historia de Alemania es muy extensa. Pero el siglo XX marcó y definió lo que ahora es Alemania. Pierde la Primera Guerra Mundial. El conflicto sangriento fue de un enfrentamiento que involucró 32 países, 28 denominados “aliados” contra 4 (uno de ellos Alemania). Lógicamente siendo superados, no cesaron de luchar hasta verse derrotados por el mayor numero de aliados.

 

No conformes con haber sufrido las consecuencias de esta guerra y el difícil camino hacia la reestructuración, se vieron involucrados nuevamente en la segunda guerra mundial. Adolfo Hitler comienza a dominar Europa, pero nuevamente son derrotados y, peor aún, Alemania quedó dividida. Pero los alemanes no se dieron por vencidos. Comenzaron su reconstrucción y se convirtieron en una gran potencia mundial. Surgieron otros problemas como el muro de Berlín, pero también supieron sobreponerse.

 

No hay nada mas claro que muestre la lucha, entrega y pasión de un país como todo lo que ha hecho Alemania. De estar destrozados, se levantaron a ser un país, líder en diversos ámbitos. Su economía les permite tener un buen presupuesto para el deporte, pero no basta con tenerlo, hay que saber administrarlo y utilizarlo eficientemente. De 1999 al 2004, 60 millones de euros fueron utilizados para la construcción de pistas, gimnasios, albercas y demás infraestructura para la educación física.

 

Su geografía hace posible que tengan atletas en casi todos los deportes, al igual que facilita la creación de instrumentos (como rutas en las montañas, pistas en las carreteras, etc.) para el arduo entrenamiento. Su gente, que se prepara, que entrena, que busca talentos. Todos a base de esfuerzo y dedicación quieren poner en alto el nombre de su país. Representar a Alemania no lo hace cualquiera. Llegar a ser parte de un equipo alemán o ser profesional de algún deporte, significa ser no sólo un gran atleta, sino un digno representante del país y como tal, hay que responder.  Jan Ullrich (ciclista) y uno de los favoritos para ganar la Tour de Francia en su edición 2006, fue vetado antes del inicio de la competencia por dopaje. Tan sólo unos días después, su equipo T-Mobile lo despidió.

 

La actitud de los alemanes hacia la perfección los hace resaltar. Actividad o torneo donde participan son protagonistas. Sus atletas no sólo son preparados en el aspecto físico, sino en su actitud. Además, la actitud de ser el mejor es una cuestión cultural que los distingue y los hace creer que todo lo pueden. Todos estos factores se van creando, son habilidades que se van desarrollando. A nivel país es mucho más difícil pues muchos tienen que ponerse de acuerdo y actuar. Pero a nivel personal, cada quien debe tener la determinación de encararse a sí mismo y sobreponerse de cada obstáculo.

 

Cada quien define cuando y cuanto luchar. Ser campeón requiere de habilidad y talento, cierto, pero más de actitud. No detenerse en el kilometro 35 de un maratón cuando el cuerpo está cansado, es cuestión de orgullo, de actitud. En cada entrenamiento también hay que practicar la actitud. Por hobby o por competencia, cada quien tiene su reto. Y lo importante es cumplirlo. Fácil no es, pero ahí radica la diferencia entre un campeón y un deportista del que nadie se acuerda o un “finisher” y uno que terminó antes de la meta…

 

 

Frida Guzmán