Evento dedicado a Llorenzza A. R., donde quiera que te encuentres…

En el 2008 participé en mi primer maratón, fue una experiencia gratificante, el haber cumplido este sueño y superado este reto me llevo plantearme un objetivo correr cada uno de los maratones más importantes que hay en México.

Y así comenzamos el año 2009 con la participación en al Maratón Lala en la Comarca Lagunera, después el Maratón Tangamanga en San Luis Potosí, en septiembre el Maratón de la Ciudad de México, para concluir con el Maratón Powerade en Monterrey. Tomando en cuenta el tiempo de noviembre de 2008 con la participación en el Maratón de Mazatlán  a diciembre del año pasado fueron 5 maratones en un año, más las carreras intermedias terminaba el año con una gran carga de trabajo sobre el cuerpo, pero solo  sentía el cansancio jamás imagine que después vendría la lesión, pues me sentía fuerte a nivel físico y a nivel mental estaba mas que al 100 %.

Así que a inicios del mes de febrero de este año realice mi inscripción para participar en la edición número XXII del maratón Lala estaba a 4 semanas de participar todo era felicidad y justo a 3 semanas antes tenía que realizar la última sesión larga,  un 35 km el día sábado. Todo estaba preparado para ese día, me levante temprano y salí a enfrentar el reto del entrenamiento y fue cuando se vino la lesión, un dolor muy fuerte en el nervio ciático que me impedía doblar la rodilla izquierda por la parte externa, era un dolor tremendo, como pude solo corrí 29 kilómetros. Después de enfriarme no pude caminar, el dolor era intenso.

Mi participación estaba en duda, para recuperarme tuve que dejar de correr las tres semanas previas, si a Monterrey había llegado con miedo para correr el maratón, esta vez la tristeza se apoderaba de mi, el pensar no poder estar en la línea de salida.

Llegó el día de partir rumbo a la Comarca Lagunera, la cita estaba programada a las 9:00 P.M. en Atlacomulco. La ruta a seguir era Querétaro, San Luis de la Paz, San Luis Potosí, Salinas de Hidalgo, Zacatecas, Fresnillo, Río Grande, Cuencame y Torreón. Fueron mas de 12 horas de camino, que ni se disfrutaban ya que la rodilla comenzó a dolerme mucho, tuve que hacer uso de los analgésicos y por lo menos poder dormir un poco en el trayecto.

Llegamos a Torreón a las 10:30 A.M., lo primero que hicimos fue ir a desayunar al Restaurante Martin´s que esta ubicado en Avenida Hidalgo número, 70 esquina Colon, el desayuno fue tipo buffet, muy rica la comida, la atención excelente,  muy buen ambiente. Posteriormente salimos rumbo a el Auditorio Santiago A. Garza de la Mora del Tecnológico de Monterrey Campus Laguna, ubicado en Paseo del Tecnológico número  571, Colonia Ampliación La Rosita en Torreón a recoger nuestros paquetes, que esta vez incluían el numero, el chip, un paquete de pasta de La Moderna, una mochila y el pase para la cena de carbohidratos, el tiempo acordado era de estar en este lugar una hora ya que en punto de la una de la tarde saldríamos de ahí, así que el tiempo que nos sobro lo aprovechamos para dar un recorrido dentro de la expo deportiva.

Habiendo concluido el tramite de recoger paquetes tomamos rumbo hacia el hotel donde nos hospedaríamos el hotel Calvete ubicado en Juárez y Ramón Corona en el centro de Torreón, nos asignaron nuestras habitaciones y en punto de las 4 de la tarde salimos otra vez rumbo al Restaurante Martín´s a nuestra comida, Terminada la comida teníamos tarde libre, así que decidimos dar un paseo por las calles céntricas. Alrededor de las 7 de la noche comenzó a lloviznar moderadamente pero poco a poco comenzaba a arreciar la lluvia. Regresamos al hotel a dormir ya que al otro día tenía que tomar una decisión correr o no el maratón. Por si las dudas aliste mi playera con mi numero, y todos los implementos a utilizar.

El día domingo me levante temprano eran 4:30 de la mañana y ya estaba despierto con la firme convicción de participar en el evento y llegar hasta donde mi lesión me lo permitiera, me vestí, me puse los tenis de competencia, el chip, en el morral guarde mi pomada iodex cristal, la toalla, en la cangurera llevaba mis analgésicos para el dolor ya que era muy temprano como para ingerirlos.

Nuestra cita de salida del hotel rumbo a Gómez Palacio, Durango estaba programada a las 5:30 A.M., ahí se encontraba el arranque del evento en la Calzada Lázaro Cárdenas esquina Valle del Guadiana justo frente a las instalaciones de la empresa en el parque industrial. El ambiente que se vivía era impresionante a pesar del viento, la llovizna, todos los ahí presentes disfrutaban al máximo, unos calentaban, otros caminaban, se tomaban fotos, iban al baño, se hidrataban.

Me contagie del ambiente y por momentos  se me olvidaba el dolor de la rodilla, así que empezamos el ritual quitarnos el pants, untarnos pomada, tomar el analgésico, después la vitamina, calentar un poco y entregar en paquetería el morral, en lo que hacía todo esto pensaba que si podría  lograrlo.

A las 6:40 de la mañana cantamos el Himno Nacional, después se dio el disparo de salida de la categoría elite femenil, y a nosotros nos tocaba a las 7:00 de la mañana, en esta ocasión el responsable de dar el disparo de salida fue el velocista Alejandro Cárdenas, acompañado de varias personas del Grupo Lala.

Era el momento de disipar dudas, todos los ahí presentes que decidimos estar en la línea de salida teníamos una meta que cumplir, cada quien a su manera y respetando sus tiempos, pero coincidíamos en algo, el cruzar la meta.  Estaba reunidos gente de toda la republica, de otros países. Se dio el disparo de salida y empezamos nuestro recorrido, era impresionante ver a mas de 3500 locos tomando las calles de Gómez Palacio, tomamos  rumbo a Lerdo por la Avenida Miguel Alemán, la gente salió a apoyar a todos sin excepción alguna, verdaderamente se vivía una gran fiesta y nosotros apenas llevábamos 8 kilómetros, retornamos en Allende y la ambientación seguía, gritos, porras, pancartas, mantas de todo tenían los grupos de animación y la gente.

Lo mas curioso de esta parte fue ver una replica de la torre Eiffel, muy bonita. Llegando al lecho seco del Río Nazas  se dejo sentir una gran viento, que no permitía avanzar, pero pasando este punto todo volvió a la normalidad, yo seguía con un buen paso, el dolor era soportable de la rodilla. Llegue al kilometro 21, había concluido la primera mitad del recorrido, pero fue justo ahí después de cruzar el tapete que me empezó mas el dolor en la rodilla, así que siguiendo la estrategia primero de no quedarme sin combustible de energía me tome mi segunda vitamina, en el kilometro 23 teníamos que dar vuelta sobre la Avenida Independencia mi dolor era cada vez más intenso, así que tuve que hacer uso de otro analgésico aunque debo reconocer que no me hizo mucho efecto pero que importaba era un chochito mas de acción mental.

Fue justamente en el kilometro 25 cuando una niña me grito “vamos sí se puede, arriba los pumas” y empezó el concierto de claxon´s de los autos que nos rebasaban en muestra de su apoyo, ya que la gran mayoría estábamos pagando la factura de la humedad, la deshidratación y el cansancio se apoderaba de todos nosotros. Como podía avanzaba llegando a la parte del centro justo en el kilometro 28 empezaba una parte de adoquín que vino a recrudecer mi lesión, el golpeteo en este material hizo el dolor más intenso y estaba cerca del hotel donde nos hospedamos, el pensamiento de abandonar me vino a la mente, pero después lo deje por que yo venia por algo que era mi playera y mi medalla numero 41 y no podía quedarme en el intento, así que con el gran dolor que sentía seguí avanzando. Baje la mirada me propuse concluir kilometro a kilometro, y pensaba me detendré si pero hasta el kilometro 43.

La gente que me veía me alentaba, algunos sabían lo que estaba padeciendo, por la playera que siempre uso me gritaban “arriba los pumas”, “vamos si se puede” “tu puedes llegar a la meta” a lo cual yo solo levantaba la mirada y con una sonrisa se los agradecía, o en ocasiones solo levantaba la mano y seguía adelante. Entramos a la Avenida Central apenas iba en el kilometro 32, el sol empezó a salir y se dejo sentir un calor seco, afortunadamente los puestos de hidratación eran muchos, nos daban agua, powerade y aquí empieza la zona mas “nice”, lo VIP, aquí los voluntarios son los mismos que viven ahí, pura gente bien, ellos ofrecían naranjas, electrolitos, coca-cola, chocolates, paletas, quien imaginaría que las señoras de clase alta se tomaran la molestia de atendernos, que las niñas fueran encargadas de proporcionar masaje y vaselina, yo la verdad no lo podía creer. Una disculpa enorme a la señora que me ofreció una paleta con una gran sonrisa y no se la acepte.

En el kilometro 35 estaba una señora con alta voz dándonos las gracias a todos los corredores por que con el hecho de correr demostrábamos que podemos vivir en paz, que con este tipo de acciones se puede detener la ola de violencia e inseguridad y devolver la tranquilidad, la paz a Torreón. Aquí en este espacio se puede ver también no solo el apoyo de la gente, sino que los mismos vecinos son los encargados de recoger la basura que generamos al participar.

Llegaba al kilometro 37 por el Paseo de la Diligencia y un vecino de ahí me pregunta de donde vienes, le conteste de Toluca pero yo creo que lo hizo más para aligerar mi dolor, ya se me notaba en el rostro el gran sufrimiento que llevaba, ya no levantaba la cabeza, el pie lo pude ver estaba sumamente hinchado, se notaba que arrastraba un poco la pierna, pero afortunadamente no tuve calambres como los demás compañeros, otros de plano a esta altura ya solo caminaban muy lento, otros se detenían y estiraban, algunos optaban por quedarse a descansar y continuar mucho  después, yo seguía mi trayecto ya faltaba muy poco.

En el kilometro 39  al ver el gran dolor que manifestaba se me acerco una persona que me dijo “Dios te eligió a ti para estar aquí, vamos tu puedes, ya casi llegas a la meta, no te detengas, Dios esta contigo” y si estaba a casi 3 kilómetros de cumplir mi objetivo, aquí es donde la distancia juega contigo, los kilómetros se hacen eternos, pero  afortunadamente no faltaron los gritos de apoyo y la clásica leyenda en una manta de los Laguneros “Un guerrero nunca se rinde”, así que continuaba con mi trayecto.

Llegaba al kilometro 40 me dio un dolor más intenso en la rodilla, sentí que se me salía, aquí si no pude aguantar el dolor así que grite que hasta creo espante a la señora que iba a mi lado y dije mi clásica frase “puta madre ya valí”, ella pensó que se trataba de un calambre, recuerdo que me dijo “con cuidado” y yo con el dolor ni le respondí. Pensé no me puedo detener por que si lo hago ya no llego, de nada serviría haber hecho tan tremendo esfuerzo y quedarme a dos kilómetros de la meta, así que decidí dar lo último que me quedaba en el aspecto mental, por que en el físico ya no tenía nada que ofrecer, acelere, trataba en lo posible avanzar más rápido, la gente reconocía con aplausos y gritos el esfuerzo, todavía me alcanzó para rebasar a algunos compañeros.

Llegue al kilometro 42 empezaban las gradas, se veía la meta, y pensé lo hice. Antes de cruzar la meta alguien me grito “Vamos Héctor, ya llegaste, si se pudo, arriba los pumas, eres un campeón” yo solo alcance a voltear y vi a una muchacha que era la que me alentaba, la salude alzando la mano y como muestra de agradecimiento, ¿quien fue,  quien sabe?, pero se lo agradezco eternamente, fue muy muy lindo el detalle, ya que nunca me había ocurrido esto, en ninguna de mis competencias.

Cruce la meta en un tiempo de 4:07:15 para mi no es mal tiempo considerando el gran dolor que llevaba, y tomando en cuenta que no había corrido en tres semanas, estaba extasiado a pesar del dolor que sentía, entregue mi chip, me dieron mi paquete de recuperación (agua, yoghurt, powerade, plátano, jugo, playera y medalla) después camine a la zona donde se imprimían los reconocimientos pedí el mío, fui por mi morral en la zona de paquetería, me cambie, encontré a los compas con los que normalmente viajamos, nos tomamos unas fotos y regresamos al hotel, me bañe, prepare la maleta y dejamos el cuarto a las 2:40 P.M.

En punto de las tres de la tarde emprendimos el regreso, el hambre se apoderaba de mi, llegamos a Cuencame, Durango a las cinco de la tarde y ahí comimos en un paraje, yo pedí tibon  y doble ración. A las seis de la tarde seguimos la misma ruta de regreso hacia la Ciudad de Toluca, llegamos a Atlacomulco a las 5 de la mañana.

Una felicitación a todos los que concluyeron el recorrido, los que nos dedicamos a esto sabemos que no es fácil, por eso mi reconocimiento a cada uno de ustedes, debemos sentirnos orgullosos no importa en que lugar hayamos quedado, participamos en un evento de clase mundial, un evento que es avalado por la IAAF Global Athletics y la AIMS. Todos somos triunfadores y como dicen los que saben lo único que nos hace diferentes son los tiempos.

Muchas gracias a cada uno de los voluntarios que estuvieron entregando los paquetes, en los puestos de abastecimiento, a los encargados de dar masajes, a los paramédicos, policías encargados de la seguridad vial, a los grupos de animación que aligeraron nuestra carga e hicieron mas placentero nuestro dolor, a los de zona de recuperación, a los de paquetería, reconocimientos, a los vecinos de Campestre La Rosita, a toda la gente que al igual que nosotros se levanto temprano e invadió las calles y nos brindo su apoyo incondicional a través de gritos, porras, pancartas, música y demás cosas. SINCEREMENTE A CADA UNO DE ELLOS “MUCHAS GRACIAS” y una disculpa a los que me faltaron mencionar, pero fueron parte de esta gran fiesta, la fiesta del maratón.

Nos vemos en el siguiente reto que tal vez sea la Maratón Internacional de la Ciudad de México en septiembre, por que ni con esta lesión se me quita el placer de seguir en este ambiente precioso de correr.