Correr un maratón no es cosa fácil. Se requiere una gran preparación, mucho entusiasmo, una enorme determinación. Para llegar a la meta después de recorrer 42, 195 metros que tiene el recorrido de esta impresionante prueba atlética, se requiere tener mucho valor.

Se requiere valor para sacrificar las horas de diversión para convertirlas en horas de sueño; valor para llevar un régimen de alimentación adecuada; valor para salir día a día y lograr cumplir con los kilómetros que exige el programa de preparación, para luego ir a cumplir con las labores diarias en el trabajo, en la escuela, en la casa; se necesita valor para imponerse el reto y cumplirlo, sobre todo en los principiantes, que ven como un sueño inalcanzable cruzar victoriosos y realizados esa meta, que tan lejos se ve desde la salida.

Admiramos el valor de los adultos mayores, que demuestran que la actitud es lo que marca la edad; admiramos a los jóvenes que se imponen retos y los cumplen; admiramos a las mujeres y a los hombres que con su ejemplo enseñan a otros que los sueños se cumplen, si se tiene entusiasmo, si se tiene voluntad.

Admiramos a los organizadores de estos eventos, que le dan la oportunidad a las personas de cumplir sus sueño, de lograr superar el reto, de sentirse orgullosos, de ser mas felices y transmitir ese orgullo a su familia, a sus amigos, de ser un ejemplo para los jóvenes y los niños.

Correr un maratón requiere valor y representa un despliegue de valores que enaltecen al ser humano. Es un reto que implica disciplina y perseverancia para lograr el objetivo; entusiasmo para sostener una actitud ganadora que mantiene en alto el espíritu de lucha; respeto por uno mismo y por los demás, por la organización, la autoridad y las buenas costumbres; honestidad para competir con dignidad, para merecer el respeto por los ,loogros obtenidos, para sentirse bien con uno mismo.

AUTOR: PRO DESARROLLO INTEGRAL LAGUNA, A.C.